Rol clave de la Medicina Transfusional en la atención clínica
La Unidad de Medicina Transfusional (UMT) del Hospital San José de Coronel (HSJC) es la encargada de recibir, almacenar y distribuir los componentes sanguíneos provenientes del Centro de Sangre Concepción. Estos suministros son claves, ya que permiten responder a las necesidades transfusionales tanto de pacientes sometidos a intervenciones quirúrgicas programadas o de urgencia, así como también de pacientes hospitalizados en unidades críticas y otros servicios del Hospital.
“Estamos a cargo de todas las terapias transfusionales del hospital. Trabajamos con servicios como Medicina, Cirugía, Maternidad, Pabellón, la UTI y la Urgencia, siendo estos tres últimos los más críticos del hospital. Nuestro trabajo es especialmente relevante frente a situaciones como accidentes con pérdidas importantes de sangre, hemorragias durante una cirugía o pacientes críticos que requieren soporte transfusional”, señaló Stephanie Saavedra, tecnóloga médica de la Unidad de Medicina Transfusional del HSJC.
Durante 2025, este tipo de procedimiento benefició a 780 pacientes y a 460 entre los primeros siete meses del año 2026.
La sangre está compuesta principalmente por plasma, glóbulos rojos y plaquetas. Los cuales cumplen distintas funciones terapéuticas; por ejemplo, en el caso del Hospital de Coronel, se disponen actualmente de glóbulos rojos y plasma.
Al respecto, la profesional explicó que “concentrados de glóbulos rojos permiten aumentar la capacidad de transporte de oxígeno de la sangre y son utilizados, entre otras indicaciones, en pacientes con pérdidas significativas de sangre. El plasma, en tanto, aporta factores asociados a la coagulación y puede ser indicado en situaciones clínicas relacionadas con alteraciones de este proceso, como son los procesos hemorrágicos”.
Cada paciente transfundido puede recibir varios hemocomponentes en un proceso. En el caso de las transfusiones de 2026, en el periodo que abarca entre enero y julio, se utilizaron 749 unidades de glóbulos rojos, 77 de plasma y 149 de plaquetas.
Cuando es necesario, los servicios clínicos generan solicitudes de transfusión. Para eso se envía una muestra de sangre del paciente a la UMT, lugar en el que se realizan pruebas pretransfusionales y se realiza un proceso de compatibilización de las unidades y así brindarles una terapia transfusional segura, según explicó Stephanie.
“Nosotros realizamos las pruebas de compatibilidad; vemos que las unidades que tenemos o los hemoderivados sean compatibles con el paciente al cual nosotros vamos a transfundir. De esta manera buscamos disminuir el riesgo de reacciones transfusionales, ya que si esto ocurre puede perjudicar la salud y el proceso de recuperación del paciente”.
“Esto no está exento de reacciones; en definitiva, estamos administrando componentes sanguíneos provenientes de otra persona. Entonces, cada paciente es un mundo de antígenos, de anticuerpos con características propias que para nuestro cuerpo podrían resultar extrañas. Si nuestro organismo lo desconoce, lo va a atacar, lo que puede producir diversas respuestas con manifestaciones leves, tales como reacción cutánea: como una erupción, picazón, hasta complicaciones de mayor gravedad como fiebre, complicaciones respiratorias, shock anafiláctico, entre otras”, detalló Saavedra.
De ahí la importancia del proceso de compatibilización que, de caso contrario, puede tener serias consecuencias para el paciente, como explica la tecnóloga médica.
















